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Archivos, 21 de octubre de 2026, 4 min de lectura

Cómo preparar un modelo STL para impresión 3D

Qué revisar en tu modelo antes de enviarlo a imprimir: escala, espesores, piezas cerradas, soportes y tamaño de la cama.

Impresora 3D imprimiendo un organizador con soportes

Para imprimir en 3D necesitamos un modelo en STL u OBJ. Casi todos los programas de modelado exportan a esos formatos, desde Rhino y SketchUp hasta Blender o Fusion. Pero exportar no basta: hay detalles que deciden si la pieza sale bien a la primera.

Exporta en la escala correcta

El STL no guarda unidades, solo números. Si modelaste en metros y el archivo se lee en milímetros, una maqueta de 20 cm se convierte en una pieza de 0,2 mm. Exporta en milímetros y cuéntanos la medida final que esperas, así comprobamos que coincidan.

El modelo tiene que estar cerrado

La impresora necesita saber qué es interior y qué es exterior. Un modelo con caras sueltas o agujeros en la malla no se puede imprimir tal cual. Un muro dibujado como un plano, sin grosor, tampoco. Hay que darle espesor.

Cuida los espesores mínimos

Los muros y elementos muy delgados pueden quebrarse o no imprimirse. En maquetas de arquitectura pasa mucho con barandas, pilares y marcos de ventana. Si tu modelo está a una escala chica, revisa que esas piezas no queden más delgadas que un milímetro, más o menos, o conversemos cómo engrosarlas sin perder la idea.

Voladizos y soportes

La impresión avanza capa por capa desde abajo. Todo lo que queda en el aire, como un alero o un voladizo, necesita soportes que después se retiran. Funcionan, pero dejan marcas donde tocaron la pieza. A veces conviene girarla o dividirla para evitarlos, y eso lo revisamos contigo.

El tamaño de la cama

Tenemos camas de 20 × 20 cm y 40 × 40 cm. Si tu modelo no cabe, lo dividimos en partes que se pegan después. Conviene pensar desde el diseño dónde quedan esas uniones, para que no pasen por un lugar visible.

Antes de enviar, revisa esto

  1. El archivo está en STL u OBJ.
  2. La escala está en milímetros y sabes la medida final.
  3. El modelo está cerrado, sin caras sueltas.
  4. No hay muros ni pilares demasiado delgados.
  5. Si es grande, sabes dónde se puede dividir.

Si algo de esto no lo tienes claro, mándalo igual. Revisamos el modelo antes de cotizar y te avisamos qué ajustar.

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